“¿Trae
correspondencia, mi amigo?” Con estas palabras, dichas
como quien ya conoce respuesta, el Administrador de Correos de Puerto
Montt, don Arístides Díaz, recibió al piloto
David Fuentes Soza y a su acompañante, el joven industrial
Federico Mücke, a poco de aterrizar éstos en la explanada
de la estación de ferrocarril dando termino a la primera
conexión aérea entre Ancud Y Puerto Montt.
“Si” contestó alegremente
el aviador, mientras le alegraba un paquete con cartas. Así
culminaba el primer transporte de correspondencia por vía
aérea en Chile, como quedó debidamente consignado
en el diario El Llanquihue. Corría el mes de diciembre de
1916.
La correspondencia fue distribuida por la oficina
de correos, incluyendo una carta dirigida por el primer Alcalde
de Ancud, don Luis Alvarez Gallo, a su colega de Puerto Montt, don
Christian Brahm, cuyo texto se transcribe a continuación:
“Ancud, 10 de diciembre de 1916.
El infrascrito, Primer Alcalde de Ancud, tiene
el particular placer en saludar efusivamente a su distinguido colega
de la ciudad de Puerto Montt, aprovechando los progresos de la navegación
aérea, en el primer raid de esta ciudad a la capital de Llanquihue,
felizmente iniciado hoy por el intrépido piloto aviador Señor
David Fuentes, quien con admirable seguridad y pericia gobernaba
a su querido “Talcahuano Bleriot”, de cuyo hecho quiere
dejar constancia, como feliz augurio de futuro acercamiento y de
progresos no lejanos de estas provincias australes. Luis Alvarez
Gallo”
El intrépido piloto.
David Fuentes Soza, el intrépido piloto,
como lo identifica el Primer Alcalde de Ancud, recibió su
breve de piloto en la Escuela de Aviación Bleriot de Etampes,
Francia, en 1912, después de lo cual regresó a Chile
iniciando una verdadera cruzada para dar a conocer los adelantos
de la navegación a lo largo de todo el país. Entre
otros de sus logros, estableció el récord sudamericano
de altura con pasajero al elevarse el 28 de octubre de 1915 desde
el Sporting Club de Viña del Mar, llevando como pasajero
al Sr. Federico Hoffmann, alcanzando la altura de 3.200 metros en
su Berliot “Talcahuano”.
Otra de sus hazañas tuvo lugar el día
1 de noviembre de 1916, cuando se cumplía un aniversario
más de del descubrimiento del Estrecho de Magallanes, al
realizar el primer cruce aéreo de dicho estrecho, uniendo
las ciudades de Punta Arenas y Porvenir, llevando como pasajero
al capitán de ejército Sr. Carlos Cruz Hurtado.
Posteriormente, se trasladó con su avión
en el transporte de la armada “Casma” hasta Ancud, donde,
después de hacer exhibiciones aéreas, anuncio su intención
de efectuar un vuelo hasta la ciudad de Puerto Montt.
El Raid a Puerto Montt
Se hicieron todos los preparativos para efectuar
el Raid el domingo 10 de diciembre de 1916. Efectivamente, a las
6:45 hrs. de la mañana de ese día, Fuentes se elevó
en su Bleriot “Talcahuano” llevando como pasajero al
Sr. Federico Mücke, dueño de la fábrica productora
de la cerveza que lleva su nombre. Inmediatamente se comunicó
la noticia por telégrafo a Puerto Montt, donde quedó
todo el mundo a la espera de la llegada del avión, pero el
tiempo transcurría y la nave aérea no aparecía,
no obstante haberse registrado su paso por Pangue a las 7:00 hrs.
, lo cual fue comunicado a Puerto Montt.
A las 10:00 hrs. Ya se daba por un hecho de que
algo le había ocurrido con el avión y a las 12.00
hrs. El Intendente Álvaro Díaz Lira dispuso el zarpe
de las escampavías “Porvenir” y “Cóndor”,
además del vapor “Backer”. Con el regreso de
los buques al anochecer, sin noticias del avión y sus tripulantes,
parecía evidente que había ocurrido una desgracia
de proporciones.
Sólo en la madrugada del día siguiente
se pudo saber lo que realmente había ocurrido. Fuertes vientos
transversales y falla de la brújula hicieron perder el rumbo
al piloto Fuentes, quien, al verse falto de combustible, decidió
aterrizar en una playa en un lugar llamado Contao.
Con la ayuda de unos lugareños pudieron
asegurar el avión y con un bote que facilitaron, Fuentes
y Mück salieron en busca de bencina. Después de muchas
horas llegaron casi de noche a Calbuco, donde fueron gentilmente
atendidos por el Sr. Carlos Oleckers, quien les dio alojamiento
y, al día siguiente, les proporcionó la bencina y
les facilitó su buque “Arturo” para llevarlos
de vuelta. De esta manera, los raidistas pudieron reiniciar su viaje.
Minutos antes de la 18:00 hrs. Del lunes 11 de
diciembre, las sirenas de los buques surtos en la bahía de
Puerto Montt anunciaban la presencia del avión acercándose
por el Este de la ciudad, el cual, después de hacer algunas
evoluciones aterrizó en la explanada de la estación,
entre júbilo y muestras de afecto de numeroso público
que se había congregado en el lugar. Ese fue el momento en
que el administrador de Correos, don Arístides Díaz,
pronunció esa frase que quedará grabada para siempre
en la historia postal, como el más elocuente testimonio del
primer transporte aéreo de correos en Chile: “¿Trae
correspondencia, mi amigo?” |